La situación climática de nuestro país, unido al exagerado consumo de agua, hace necesario que se desarrolle una nueva cultura del agua que minimice el consumo en cada uno de los sectores implicados (doméstico, agrario, industrial...).
Aunque el valor del consumo de agua en España para el riego de jardines y parques públicos está estimado en un 1.5 % del consumo total del agua, este porcentaje, no deja de ser importante; sobre todo si tenemos en cuenta que el 60 % de la superficie del territorio español es xerofítico.
La xerojardinería demuestra ser una solución con buenos resultados y de fácil aplicación en la gestión eficiente del consumo de agua. Se impone, por tanto, una pronta implantación de estas técnicas, ya que hasta la fecha son poco incipientes debido al gran número de dificultades que se deben de afrontar.
Entre estas dificultades se encuentra la falta de sensibilidad ecológica y la consecuente falta de concienciación respecto al ahorro de agua, tanto en la población como por parte de la administración, principal encargado de dar ejemplo. Además, el bajo coste del agua unido a la percepción de encarecimiento de cualquier innovación, hace que no se encuentre justificado implantar el xerojardín para ahorra agua.
A esto se añade el escaso conocimiento de la xerojardinería de la que existe poca bibliografía y escaso apoyo técnico para su práctica.
El mayor impulso a la xerojardinería podría venir de su implantación en jardines públicos, principal muestra de las tendencias en jardinería, esto implicaría mayor competencia técnica de los responsables de urbanismo por requerir más conocimientos así como una mayor definición en sus proyectos, traduciéndose en obras de jardinería más complejas, pero de mayor calidad paisajística, mayor periodo de vida y menor mantenimiento.
A pesar de todo la xerojardinería se está comenzando a implantar debido a la tendencia a una utilización eficiente de los recursos hídricos por parte de la administración y de los ciudadanos. |