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Xerojardinería

Los principios de la xerojardinería
 

Las pautas básicas de la xerojardinería fueron establecidas por el National Xeriscape Council y resumen los pasos necesarios para implementar estas técnicas, son siete:

1. Planificación y diseño del jardín

El primer paso para la realización de un xerojardín es la planificación. Un buen diseño previo nos proporcionará orientación a lo largo de todas las fases de la creación del jardín y asegurará que las diferentes técnicas de ahorro de agua estén bien coordinadas y resulten eficaces. La planificación del jardín tiene que tener en cuenta las condiciones propias del lugar: climáticas y microclimáticas, topográficas, edafológicas, vegetación existente; sin olvidar el tipo de uso y usuarios que van a utilizar el jardín.

2. Análisis de suelo

Las características físicas, químicas, y topográficas del suelo van a condicionar la selección de las especies vegetales y el tipo de riego, por ello es necesario un conocimiento detallado de las características del terreno.
Si nuestro terreno posee un buen suelo y un perfil suave, lo más recomendable es adaptarse a él tanto como sea posible para evitar deteriorar su estructura natural.
En el caso de tener fuertes pendientes es mejor realizar modificaciones, para prevenir la erosión y la pérdida de agua por escorrentía, una buena alternativa es el abancalamiento.
Los suelos presentan diferentes características de retención y conducción del agua dependiendo de su textura, es decir, de la proporción de arenas (partículas entre 0.05 y 2 mm de diámetro), limos (entre 0.002 y 0.05 mm) y arcillas (menores de 0.002 mm) que contienen. Los suelos más adecuados son los denominados francos (con menos de un 25% de arcillas y proporciones parecidas de arenas y limos) o franco arcillosos, aunque es posible realizar correcciones para modificar estas características.

3. Selección adecuada de las especies

La elección de las plantas en xerojardinería es fundamental ya que es una de las opciones más claras para reducir el consumo de agua en el jardín.
Esto no significa que debamos llenar nuestro jardín de cactus y chumberas; en realidad, la mayoría de las especies utilizadas en nuestros jardines son muy poco exigentes en materia de riego.
Conocer las especies nativas de nuestra región se trata de un buen método para descubrir plantas autóctonas que pueden darse bien en nuestro jardín. También hay que tener en cuenta la selección de grupos de especies con requerimientos similares, ya que deberán compartir un espacio con iguales características de luz, agua, etc.

4. Uso eficaz del césped

El césped es el gran consumidor de agua en los jardines modernos. Por lo tanto, limitar su extensión es una forma segura de reducir el consumo de agua.
Algunas de las alternativas existentes son:
- Reducir la superficie dedicada al césped a favor de árboles y arbustos, cuyas exigencias de riego son mucho menores.
- Emplear recubrimientos (ver 6).
- Sustituir el césped por plantas tapizantes.
- Afortunadamente, es posible lograr atractivas alfombras verdes en el jardín sin necesidad de recurrir al césped. A la hora de elegir las especies, es importante tener encuenta que no todas las plantas tapizantes admiten el pisado.

5. El riego eficiente

Uno de los principios básicos para un riego eficiente es diferenciar en el jardín zonas de riego elevado, moderado y bajo, distribuyendo las especies y diseñando los sistemas de riego de forma que el agua pueda ser suministrada independientemente a cada zona.
Los tres sistemas de riego más empleados en xerojardinería son: por aspersión, localizado (goteo y microaspersión) y manual.
Aunque los tres sistemas tienen sus ventajas e inconvenientes, es ,en general, el riego localizado el más conveniente para este tipo de jardines. A diferencia de los otros, el riego localizado se aplica directamente a la planta, permitiendo aportar la cantidad exacta de agua que necesita la planta. También se produce menor evaporación que con los otros sistemas de riego.
El riego por aspersión es el más apropiado en zonas de césped y similares mientras que el riego manual es el método idóneo para aportaciones puntuales de agua en las épocas secas del año.

6. Uso de recubrimientos o “mulching”

El uso de recubrimientos o “mulching” en jardinería es una de las técnicas más beneficiosas para reducir las pérdidas de agua por evaporación. Además, los recubrimientos evitan la aparición de malas hierbas, protegen contra las heladas, contribuyen a evitar la erosión y la escorrentía superficial, facilitan la ocultación de los sistemas de riego... y al mismo tiempo consigue un agradable efecto estético.
Los materiales más utilizados para este tipo de cubiertas son los orgánicos, como las cortezas y acículas de pino, paja de cereal o restos de podas; aunque los recubrimientos inorgánicos, como piedras, gravas, arena de albero o tierras volcánicas también permiten lograr efectos estéticos muy notables.

7. Mantenimiento adecuado

Un adecuado mantenimiento es fundamental para mantener la belleza y el atractivo de nuestro jardín, así como su eficiencia en el uso del agua.
De manera resumida las prácticas necesarias para el mantenimiento del xerojardín son las siguientes:
- Riego. Además de estar atentos a las condiciones meteorológicas, para evitar riegos innecesarios, es necesario prestar atención al sistema de riego, comprobando periódicamente la ausencia de fugas y su buen funcionamiento.
- Poda. Los árboles, en principio, no necesitan ser podados; la planta equilibrada con su porte natural, está más sana y aprovecha el agua más eficientemente.
- Reposiciones de aquellas plantas que no han arraigado o se han secado.
- Escardados. Para evitar la aparición de malas hierbas es conveniente entrecavar las zonas de alcorques y los parterres. No obstante, el empleo de recubrimientos nos ahorrará en buena medida esta pesada actividad.
- Siegas. Los césped muy cortos consumen más agua que los que se mantiene muy altos. Además, una siega alta y poco frecuente favorece el endurecimiento del césped, poseyendo a la larga una mayor resistencia a plagas, enfermedades y sequías.
- Cubiertas o “mulch”. Cada año es necesario sustituir las camas hechas con recubrimientos orgánicos finos y comprobar que los demás acolchados cubren adecuadamente los suelos, reponiendo lo perdido por nuevos materiales.


  Xerojardinería
 
Definición y origen de la xerojardinería
Los principios de la xerojardinería
La xerojardinería en España
Bibliografía relevante
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