No llevar un adecuado control del consumo de agua en las piscinas
puede suponer un derroche importante, siendo esta actividad
una de las más consumidoras de agua.
Lejos de la idea generalizada de que el agua que gasta o
consume una piscina, es el agua que contiene la misma y un
poco más, el consumo de estas instalaciones llega a
ser mucho mayor y en muchos casos alarmante, debiendo tomar
seriamente medidas ahorradoras de agua.
Renovación del agua
Cabe destacar que la legislación se encuentra en vías
de flexibilizar su postura respecto a la renovación
del agua en las piscinas, siendo este punto clave para reducir
el consumo de agua, potenciando la adaptación de cada
instalación a sus necesidades particulares. El aporte
diario de agua nueva en los períodos de plena utilización
de la piscina debería ser el mínimo suficiente
para garantizar el mantenimiento de la calidad y salubridad
del agua.
Por otro lado, se deberá tener en cuenta que las disposiciones
legales pueden establecer también un ciclo de depuración
determinado de todo el volumen del agua del vaso en función
del tipo de piscina: infantiles, polivalentes, recreativas,
etc. Además, se deberá vaciar totalmente el
agua de la piscina (normalmente y al menos una vez al año)
para efectuar su limpieza y desinfección.
Algunas medidas que reducirán el consumo de agua son:
- Se deberá mantener el nivel de agua necesario para
el correcto funcionamiento del sistema de recirculación.
- Automatizar el llenado del vaso con agua de renovación
cuando sea necesario, normalmente para suplir la evaporada
y la perdida por el uso.
- Establecer un balance de aguas teniendo en cuenta la
cantidad de agua renovada y la cantidad de agua depurada,
registrando estas cantidades.
- Ajustar la necesidad de agua de renovación teniendo
en cuenta un adecuado control de los sólidos disueltos
en el agua.
- Instalar un mínimo de 2 contadores de agua situados,
uno a la entrada del agua de alimentación del vaso
y otro después del tratamiento del agua depurada.
Los contadores registrarán las cantidades de agua
diariamente renovada y depurada respectivamente.
Productos químicos y tratamientos
Respecto a los tratamientos cabe destacar que los vasos deberán
tener un sistema de depuración propio o combinado con
otras piscinas, y el agua de abastecimiento procederá
preferentemente de la red de suministro público; en
cualquier caso sufrirá un tratamiento adecuado que
asegure el cumplimiento de los parámetros legales establecidos
y que impida la presencia de sólidos en suspensión,
espumas, aceites o grasas.
Es fundamental adicionar las dosis justas de productos químicos
y aplicar unos sistemas de desinfección y tratamiento
más avanzados y menos contaminantes, como por ejemplo
hidrólisis, ozono, ultravioleta, etc. Estas alternativas
requieren menos cantidades de cloro, con los beneficios ambientales
que ello reporta, y básicamente consisten en lo siguiente:
- El ozono, además de desinfectante, es un floculante
natural y un potente antialgas, lo cual puede suponer un
ahorro de mantenimiento en productos químicos, además
de ser un esterilizador mucho más eficaz que el cloro.
- La cloración salina funciona mediante la disolución
de sal común y electricidad, generando el equipo
in situ una corriente de cloro exenta de agentes estabilizantes
y productos químicos. La principal ventaja es la
supresión del uso de hipoclorito.
- Mediante lámparas de Rayos Ultravioletas el agua
es desinfectada.
Renovación y tratamiento de
agua de la piscina

Otras medidas a tener en cuenta son:
- El sistema de tratamiento por filtración y depuración
deberá encontrarse en funcionamiento durante todo
el tiempo en que la piscina se encuentre abierta y siempre
que sea necesario para asegurar la calidad del agua.
- Instalar un programador que impida que la depuradora
esté funcionando más tiempo del necesario.
- Modernizar los equipos e instalaciones con sistemas de
dosificado y control automático (mejorando la seguridad
de los operarios y reduciendo el consumo de energía
y de productos químicos).
- Controlar la calidad del agua de aporte nos permitirá
ajustar las dosis de producto a aplicar.
Diseño de la piscina
- Proteger la piscina del viento mediante barreras naturales
o buscar una ubicación en una zona protegida, evitando
de esta forma una pérdida de agua por evaporación
nada despreciable.
- Tener en cuenta posibles problemas de estanqueidad y
de diseño, tanto en la estructura de la piscina como
en las conducciones y uniones hidráulicas, que suelen
suponer importantísimas pérdidas de agua.
- Dependiendo del tipo de piscina (por ejemplo de rebosadero
continuo) la reutilización del agua recogida de las
playas (aquella arrastrada por los bañistas a su
entrada o salida del agua, procedente de la ducha o debido
a salpicaduras), es más factible. En todo caso, el
diseño de las playas se realizará de tal manera
que el agua que caiga sobre ellas no pueda penetrar en el
vaso.
Reutilización del agua y otras
medidas
- Recuperar el agua desechada en la piscina y reutilizarla
para vestuarios y servicios (WC), riego de jardines y césped,
etc. En este caso el desagüe de la piscina debería
estar conectado a un depósito de almacenamiento,
al que podrían llegar también las aguas pluviales.
- No siempre la calidad del agua desechada es adecuada
para el uso que queremos darle (por ejemplo riego), por
lo que habrá que controlar ciertos parámetros
críticos y tratar este agua para eliminar el cloro
(con una columna de carbón activo, por ejemplo) y
los sedimentos (con un filtrado final de arenas, por ejemplo).
Tanto el sistema de carbón activo como el de arenas
consisten en hacer pasar el agua contaminada por un lecho
filtrante.
- Cubrir la piscina con una lámina flotante que
impida la pérdida de agua por evaporación
es una buena práctica, tanto en piscinas cubiertas
como al aire libre. Se deberá tener en cuenta que
el material de la cubierta no contenga compuestos contaminantes
y sea potencialmente reciclable en caso de degradación.
-
Subir el fondo de la vasija de la piscina podría
considerarse una medida indirecta de ahorro de agua.
volver
|